EL ESCUDO DE ARMAS DE LA CIUDAD DE SAN MIGUEL DE PIURA
POR :
GUILLERMO GARRIDO LECCA FRIAS
(Del Libro
"El Escudo de Armas de la Ciudad de San Miguel de
Piura")
El Documental Piura.- El Escudo de
Armas de la ciudad de San Miguel de Piura, durante muchos años fue una
recreación pictórica de nuestros artistas que la expresión verdadera del
Escudo que fue dado a la Ciudad de San Miguel de Piura. El mérito del
Dr. Guillermo Garrido Lecca Frías ha sido encontrar la representación
gráfica original y sobre ella, con concepto heráldico ha desarrollado un
trabajo que se encuentra contenido en el libro que en parte
transcribimos y que fue editado por la Municipalidad Provincial de
Piura.
UNA NARRACIÓN
COMO INTRODUCCIÓN
Es probable que
el ser humano, tan pronto tuvo algo de inteligencia, comenzara a
simbolizar a sus líderes con objetos para que la mayoría de sus
semejantes pudieran reconocerlos por las características que mostraban y
a quienes representaban. Al estar la escritura restringida tan solo para
una élite, se señalaba a las personas sobresalientes con alegorías de
animales como; aves, fieras, con cosas naturales como: árboles, montes,
astros, con figuras fantásticas y mitológicas, etc. Más tarde, se
extendió esta costumbre para las familias, tribus, ciudades y naciones.
Claro ejemplo de este hecho y su antigüedad lo encontramos desde comienzos
de la humanidad; así lo apreciamos en la Biblia, en el Antiguo
Testamente, Primer Capítulo, donde dice, cuando se refiere a Judá: como
el "cachorro de león" (Gen.49;9), animal que simboliza la
majestad y la fuerza. En el mismo capítulo Jacob llamaba a su menor hijo
Benjamín: "lobo rapaz" (Gen. 49;27). En el Nuevo Testamento,
los seguidores de Cristo se identificaban por el pez que representaba el
oficio de los primeros discípulos, los apóstoles. Carlomagno y su
Imperio eran personificados por una águila con las alas abiertas y
mirando a la diestra, llamada en términos heráldicos: águila explayada.
Todos sabemos que los ciudadanos romanos orgullosamente se llamaban:
"hijos de la loba" refiriéndose a Rómulo y Remo. La familia de
los Médicis se reconocía por un escudo de "cinco bolas rojas".
En Inglaterra encontramos desde muy temprano que Ricardo I, en la
representación de una batalla, tiene un escudo con un león rampante
mirando a la siniestra. Las citas pueden ser innumerables , porque el uso
de estos distintivos se esparció por casi todo el mundo de entonces. Más
tarde, los reinos enteros se representaban igualmente por emblemas;
Castilla, por castillos; León por leones; Francia por la Flor de Lys;
Westfalía por un caballo blanco; aún las casas reales tomaron sus
distintivos, como la de los Austria, por el Aguila bicéfala; los Borbones
por tres flores de Lys y así otros símbolos representaban a las familias
reales.
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Carátula del
libro El Escudo de Armas de la Ciudad de Piura, del Dr.
Guillermo Garrido Lecca Frías. |
Pero esto sucedía en casi todas las civilizaciones,
así también, entre los pueblos del Oriente; tenemos que el Japón se
identificaba por la flor del Crisantemo y la China por un dragón con
cinco garras, Rusia por un oso blanco. En nuestros días conservamos la
representación de nuestra Patria con el Emblema Nacional, al igual que
todos los países del mundo, que cada uno tiene su Escudo Patrio; es
decir, la costumbre no se ha perdido del todo, aunque sin guardar las
leyes de la Heráldica; pero hoy tenemos que algunos países conservan sus
antiguas insignias como España, Japón, Irlanda con la Lira, Dinamarca
con tres leones rampantes, la casi totalidad de los países musulmanes
tienen la Media Luna y así, siempre se ha buscado la representación de
los pueblos por medio de figuras.
Basándose en estos hechos históricos es que algunos
postulan que en este proceder radica el verdadero origen de la Heráldica,
mientras otros, que es la hipótesis aceptada por la generalidad, plantean
que la legítima Ciencia Heráldica nace como consecuencia de los llamados
Torneos, durante la época del feudalismo, en la Edad Media.
Los torneos eran luchas de competencias o batallas
simuladas dentro de un circo, entre varios caballeros con sus armaduras y
utilizando lo que calificaban como "armas corteses", lo que
quiere decir que estaban debidamente protegidas, para no herirse. Los
combates comenzaban sobre cabalgaduras y después a pie, entre dos bandos
y cuadrillas oponentes y desafiantes, pero que guardaban ciertas leyes y
disciplinas, para que, durante la contienda, los jueces del Torneo los
calificaran asignándoles puntos, bien a su favor o en su contra, según
el desenvolvimiento de la lucha; por ejemplo: dependía en el número de
lanzas que rompían en su contrincante y en qué parte del cuerpo del
oponente quebraba su lanza, o si no lograba romperla, era tomado como un
punto negativo; si lograba derribar al oponente, eran puntos a su favor,
pero si lanceaba el corcel y no al paladín, eran dos puntos en contra; y
así tenían su "Código de Leyes de los Torneos", que al final,
los jueces determinaban cuán bando era el triunfador.
Los combates individuales eran denominados
"Justas" que se diferencian de los Torneos, porque éstos eran
entre dos partidos o conjuntos, compuestos de varios caballeros armados y
engalanados, mientras que las "Justas", como he dicho, eran
solamente entre dos combatientes cabalgando.
Parece que estos concursos comenzaron en Francia, algo
así como lo que hoy llamaríamos un deporte; entre dos bandos o grupos,
que no tardaron en convertirse en un ambiente de fiesta, desfilaban en
torno al público, con gran despliegue de alegorías, con marcha de
infantes timbaleros, trompeteros y los heraldos y pajes anunciando a sus
"señores", que salían en sus cabalgaduras ricamente
enjaezadas; pero estos caballeros con sus pesadas armaduras no sólo
desfilaban alrededor de las tribunas, sino que duramente los combates
perseguían al oponente en torno al recinto del espectáculo, de aquí
deriva el nombre de Torneo.
Con el tiempo estas fiestas no terminaban aquí, sino
que pasaron de simples celebraciones del vencedor a verdaderos festejos
que degeneraron en grandes lujosos y opulentos festines, algunos de los
cuales eran libertinaje, La corrupción a la que se había llegado
alcanzó los oídos de Roma y los condenó a tal punto que en España se
negaba enterramiento en campo santo consagrado a los que morían en
Torneos o Justas. La costumbre comenzó a entrar en desuso en la
transición del siglo XVI al siguiente y desapareció.
He encontrado que un Glosario de aquella época define
los Torneos diciendo que son: "ejercicios militares, sin espíritu de
hostilidad (nullo interveniente odio) sino simplemente como practica y
despliegue de hombría", sin embargo, no faltaron los accidentes y
fatalidades en los campos de estas luchas amistosas y varios fueron los
que murieron. El rey de Francia Enrique II murió en una Justa, de un
lanzazo en el ojo, a través de la visera; también hubo en España
caballeros que se hicieron célebres por su profesionalismo y destreza en
los combates, como hoy sucede en el toreo, bosexo o en cualquier otro
deporte; así fueron famosos: el Conde de Bulnes, Beltrán de la Cueva, y
muchos más. Estas prácticas pronto se difundieron entre los caballeros y
sus pajes o heraldos y llegaron a su auge en las Cruzadas en la Edad
Media, blasones con un carácter personal, honorífico, hereditario; es
cuando los escudos de armas sólo son concedidos por los reyes o
príncipes y se convirtieron en timbre de orgullo.
Los heraldistas García Garrafa’ dicen que, las armas
y armerías fueron desde sus orígenes hasta el siglo X, sólo
jeroglíficos, emblemas y caracteres personales y arbitrarios, pero no
señales de honor ni de nobleza, como más tarde se convirtieron en el
siglo X, cuando con los Torneos comenzó a regularizarse su uso y
perfeccionarse su método de Leyes de Armas y Jueces o Heraldos. Aparecen
reglas precisas y un lenguaje singular, convirtiéndose los Blasones en un
arte esencialmente practicado por los Heraldos.
Según dice el Diccionario Espasa, el primer tratado
sobre cómo han de dibujarse las armerías o escudos y el significado de
las figuras y colores que se debían usar, fue escrito en Inglaterra por
el Fraile Marmontier, alrededor de 1387, y mencionó el hecho durante
muchos años. Tal vez siglos. Pero fue, sin duda, en Francia donde
adquirió más popularidad y se oficializó en tal forma que poco a poco
fue creando un léxico especial, que se adoptó en todos los países donde
se practicaba el deporte de los Torneos, muestra de esto es que muchos de
esos términos duran hasta nuestros días. Como hoy sucede con el fútbol
y el idioma inglés.
Con la Edad Media y con el establecimiento del Estado
Feudal surgieron reyes que necesitaban gobernar sus territorios asignados
o ganados y nombraron jefes de sus tropas a los que llamaron
"duques", a los que le encargaron el gobierno de una región
eran llamados "condes", los que cuidaban de las marcas de sus
fronteras eran denominados "marqueses" y así se fue formando un
clan de donde más tarde surgirán las llamadas: "Cortes" y para
distinguirlos, el rey les otorgaba distintivos para usar en sus escudos,
que fueron convirtiéndose en piezas honoríficas, pues sólo fueron dadas
a aquellos que destacaban, por sus servicios o por su valor en las
batallas.
Pero el apego a la vida cortesana, fácil y lisonjera
se hizo costumbre y los cargos se convirtieron en vitalicios, ya el rey no
podía removerlos y los Títulos pasaron de padres a hijos, con esto
también el Escudo se convirtió en algo de familia, hereditario, que los
diferenciaba de los demás. Se creó una clase privilegiada, que
constituía la flor y nata de los cortes y poseedora de un gran orgullo y
celo por sus fueros y privilegios. A esta categoría de gente, que sólo
reconocían a su rey y a su señor feudal y que ostentaban un escudo y
título, se les comenzó a denominar: "Gentiles Hombres o
Hidalgos".
Fue en la primera mitad del siglo X, según algunos
autores, cuando se extendió el uso del Blasón y no había un hidalgo que
no llevara pintado en su rondel, broquel o escudo, con los que se
defendía de los golpes del enemigo en los combates, las figuras y signos
de sus armas honoríficas, que le habían sido conferidas.
Parece que el siglo XI el Escudo de Armas del Gentil
Hombre se vuelve algo privado y de mucho valor honorífico, por lo que se
convierte en hereditario con el apellido y con el título y deja de ser
connatural con el cargo. Todo esto hace necesario que se legisle sobre la
materia y nace la "Heráldica", que como dice el Diccionario de
la Lengua Española, de la Real Academia "es el arte del
blasón"; es decir, de componer, interpretar y explicar el
significado de las armas correspondientes a una nación, una ciudad, una
familia o una persona. Como el origen del Escudo de Armas fue un timbre de
nobleza, muy ambicionado, los reyes se reservaron el derecho de
conferirlo.
Los monarcas facultaron a una clase especial de
funcionarios, a los que continuaron llamaron Heraldos y crearon los Reyes
de Armas, para confeccionar los Escudos o Blasones, se apliquen y cumplan
las Leyes de la Ciencia Heráldica. A medida que se extendía la usanza de
estas divisas, los encargados de crearlas y prepararlas dentro de las
leyes y con los símbolos representativos pertinentes aceptados; es decir,
los funcionarios, fueron adquiriendo cada vez más y más autoridad en lo
concerniente a generalogía, herencia de títulos de los cortesanos y eran
responsables de la conservación y archivo de los documentos y Reales
Cédulas que las otorgaba. La elaboración de los escudos fue
complicándose con el tiempo y uso, así como por la exigencia y
precisión de la que era indispensable y los Heraldos y Reyes de Armas se
vieron obligados al estudio de: Leyes, Teología, Astrología, Mitología
y otras disciplinas que se relacionaban con la creación de emblemas
heráldicos. El Rey de Armas intervenía, además del otorgamiento de
títulos, en la redacción de las Crónicas del Reino.
Así como anteriormente, los países que habían
destacado y hasta cierto punto, impuesto sus costumbres heráldicas,
había sido por orden cronológico: Italia, Inglaterra, Francia, en el
siglo XVII le tocó a Alemania ser el pueblo que destacara en estas
usanzas y fue donde se publicaron importantes tratados sobre la Ciencia
Heráldica, que tuvieron mucha influencia en el resto del mundo de
entonces.
Creo que es necesario citar algunas de las Leyes
Heráldicas, que por ser un tema tan especializado y extenso, tan sólo
mencionaré una que otra; además, no soy un heraldista, pero comentaré
las tocantes a nuestro Escudo de Armas, que me ha llevado a estudiar lo
referente a esta ciencia y el Blasón que nos concedió el Rey Carlos V en
1537, según "hizo merced, quiso y mandó", se nos otorgara la
Enseñanza que hoy ostentamos y que, debemos conservar tal cual fue
compuesta e interpretada por el Heraldo de la Corte del Emperador Carlos
V, no sólo por la veracidad, sino también por el privilegio que encierra
la merced otorgada a la primogénita ciudad de estas costas del Mar del
Sur.
La construcción de un escudo de armas tiene sus reglas
que son muy precisas y que se pueden encontrar en cualquier texto sobre la
materia. En el Diccionario Espasa se hallarán las indicaciones, paso a
paso, de cómo debe dibujarse un Escudo de Armas de acuerdo con las Leyes
de la Heráldica. Aquí, basta con decir que la longitud o alto debe medir
o estar dividida en 6 partes iguales y la latitud o ancho en 5 partes;
algunos admiten 8 de longitud por 7 de latitud o ancho en 5 partes;
algunos admiten 8 de longitud por 7 de latitud, pero esta proporción
nunca debe ser cambiada.
Se llama "Campo" al espacio comprendido dentro de las líneas
que limitan el escudo y se especifica como "Simple" cuando es
uniformemente distribuido y es cuando se habla que es dividido en tres
tercios: el tercio superior que se le llama el "Jefe", el
"Centro" y el tercio inferior que es la "Punta". Luego
se refiere a la diestra y siniestra del escudo, no de la persona que lo
observa, sino del escudo. Ahora bien, el escudo es "Compuesto",
cuando su Campo tiene más de un "esmalte", entonces es: Campo
Compuesto que puede ser, según sea hecha la partición: Partido, cortado,
tronchado, tajado, cuartelado, en palo, en barra, en banda, etc. Se pueden
combinar en gran variedad, como se puede ver en cualquier texto que trata
sobre la materia.
Los escudos se tienen a su vez: Piezas Honorables y
Piezas Honorables Disminuidas. Entre las primeras, la más importante es
el llamado Jefe, que es definido como "la pieza que se coloca
horizontalmente en la parte superior del escudo, de lado a lado y que
ocupa una tercera parte del campo del escudo", según la describe
Atienza. Son también Piezas honorables: el Palo, la Faja, la Banda;
además están dentro de las Piezas Honorables: La Bordura que rodea al
escudo y la Orla que también está en el perímetro y por dentro de la
anterior y que veremos en detalle más adelante, y así se llega a contar
hasta veinte Piezas Honorables.
Son Piezas Honorables Disminuidas: El Ceñidor, la
Filera, el Lazo, Bastón, A Diestrado, Siniestrado, Tercios, Gemelos y
otras.
Los campos de los escudos, como las figuras que van
dentro, se pintan con lo que se denomina Esmaltes y estos son: Los
metales, que son de dos: Oro y plata y los colores que son: El rojo o
Gules, Azul o Azurt, verde o Sinople, morado o Púrpura y el negro que es
el Sable. Algunos países, como Alemania, admites más colores.
Las figuras, que vienen a ser la representación
simbólica del poseedor del emblema, admiten el uso de: astros, meteoros,
de los elementos de la naturaleza como: el agua, el fuego, la tierra, el
mar, conchas marinas o bien árboles, frutos, flores o figuras humanas,
también se usan animales cuadrúpedos o aves, reptiles, insectos y hasta
peces; también son muy comunes, sobre todo en la antigüedad, la
reproducción de edificaciones como: castillos, torres, murallas,
ciudades, cadenas, puentes y también figuras mitológicas o quimeras.
Todo este marañoso conjunto de trazos, símbolos,
imágenes, no se colocan al azar, sino que tienen reglas muy rígidas a
las que se ciñen. Y no como sucede hoy en día, que debido a la
ignorancia de esta ciencia, cualquier individuo o corporación
antojadizamente, se cree con aptitud de poder dibujar un escudo y
oficializarlo, sin darse cuenta que lo que hace es caer en ridículo.
A continuación veremos algunas de las Leyes de la
Heráldica a las que me estoy refiriendo, para tener una idea de cómo son
y por el hecho de que los libros de textos de Heráldica son difíciles de
obtener en nuestros días, por haber caído en completo desuso, sin haber
dejado de ser, por esto, una arma muy útil en el estudio de Historia,
Arqueología, Sociología, Genealogía y aún de la Geografía.
Leyes Heráldicas
Se tiene por reglas inmutables las siguientes:
I. Nunca debe ponerse en los escudos metal sobre
metal ni color sobre color, sino que ha de ir, forzosamente, metal sobre
color y color sobre metal. Es preciso hacer notar que esta ley no se
refiere a ciertos detalles, como: Frutos, coronas, picos, uñas y
garras, las que sus Esmaltes pueden no seguir la ley anterior.
II. Cuando no hay más que una sola figura en el
escudo, se coloca en el centro del mismo, llenando todo su campo, sea
cual fuere su tamaño natural, pero sin tocar los extremos del escudo.
III. Cuando las figuras que no son piezas honorables
están en el escudo en número de tres, se ponen dos en jefe y una en
Punta.
Así continúan las Leyes Heráldicas, que como verán
son bastante específicas y claras y que sólo he citado las tres
primeras, ya que la segunda de éstas es tocante a nuestro escudo.
V
INTERPRETACIÓN HERÁLDICA
Un tratado de Heráldica define el Escudo de armas o
Blasón diciendo que. Es el emblema gráfico concedido a las ciudades,
poblaciones, familias y personas, para perpetuar por herencia sus glorias
y privilegios. Este es el caso de nuestra ciudad San Miguel, a quien el
Rey concedió el privilegio de perpetuar la gloria de haber sido la
primera ciudad fundada en el Pacífico Sur y llamarse San Miguel; así
como por su gente al servicio de la Corona y por los trabajos y
sacrificios sufridos y luego manda que este emblema sea reconocido y
respetado en todos los lugares y por todos los súbditos de su extenso
reino.
Pues bien, examinemos este Escudo de Armas otorgado a
las dos veces bautizada ciudad, con el nombre de San Miguel. Digo que el
nombre fue puesto dos veces porque: Primero, fue llamada así por su
fundador, el entonces gobernador Francisco Pizarro y la segunda vez, por
orden de la Real Cédula que dice "e mandado llamar e intitular
cibdad de San Miguel". Con cinco años de diferencia entre una
nominación y la otra.
Vemos el Escudo de Armas que he hallado, que como
repito, es la primera vez, desde que tenemos conocimiento de nuestros más
antiguos Archivos, que vemos el dibujo o representación gráfica de las
Armas concedidas, tal como las supuso el heraldista de la Corte de 1537,
que debía ser representado este Blasón, conforme con la descripción de
la Real Cédula; lo contrario de lo sucedido con las otras ciudades de
estas tierras que tienen Escudo de Armas, concedidos también por la
Corona de España, pero que siempre fueron poseedoras del original de la
Real Cédula, que vino acompañado de la imagen del escudo; pero como
nuestro original se perdió, nunca se vio el tal dibujo y sólo se supo lo
que decía la Provisión del Consejo de Indias, más jamás el genuino
gráfico, lo que ha motivado múltiples interpretaciones, como veremos
más adelante.
La forma de nuestro Escudo hallado es cuadrilonga, la
más usada en la heráldica española, forma que se generalizó en el
reino a partir del siglo XVI; por ende, tiene que medir seis de alto por
cinco de ancho, como se ha dicho. Anteriormente, se usó más el escudo
triangular llamado Gótico, pero pronto cayó en desuso. Otros países
tienen diferentes formas de escudos de armas, como Inglaterra, Alemania,
Italia, Suiza y el Vaticano.
El Escudo español es tradicionalmente cuadrilongo,
tenía su base redondeada, pero a finales del siglo XVIII se comenzó a
alargar l punta de la base, a semejanza del francés, moda que hasta ahora
está en uso. El de nuestra ciudad, al que nos estamos refiriendo; es
decir, el hallado en el Archivo Ducal de Alba, es cuadrilongo y de base
redondeada, se ajusta pues, exactamente, a las normas heráldicas del
siglo XVI.
Analicemos lo que dice la Real Cédula, comparando con
la concepción del heraldista de entonces, ya que como dijimos, es la
primera vez que se encuentra la representación gráfica, desde hace 455
años que inútilmente se ha buscado y que he tenido la suerte y dicha de
encontrar, dentro de la Real Cédula, en el mencionado Archivo.
Comienza la Real Cédula a describir el Escudo de armas
otorgado, diciendo: "la dicha cibdad de San Miguel aya a tenga por
sus armas conocidas un escudo dentro del qual en el alto dél unas nubes
con unos rayos de fuego". Se colocan las nubes en "lo
alto", de diestra a siniestra, es decir en lo que se conoce como el
Jefe del Escudo, que es la parte más importante, es la "primera
pieza honorable principal", como se dice en el lenguaje de los
tratados de Heráldica. Las nubes se representan como una masa ondeada que
va de un extremo al otro del Jefe, de color azul, con bordes blancos, de
donde salen unas lenguas, ondas o llamas de fuego hacia abajo. Hay que
tener muy presente que la descripción dice que son rayos de fuego, no son
rayos eléctricos, como erróneamente se le ha representado en muchas
oportunidades.
El significado que parece tener este simbolismo es que
las nubes muestran a la Divina Providencia, que con sus rayos de fuego,
vela y protege a la ciudad, pues al no caer sobre ésta, no se puede decir
que son un castigo, sino que están cuidando de ella, para salvaguardarla.
Sigue diciendo: "que tenga un peso con sus
valanzas todo de oro y entremedias del dicho peso un castillo de oro con
sus puertas e ventaadas de azul e dos letras de oro que dize San
Miguel". No cabe duda que la presencia de este conjunto
simbólico no es otra cosa que la ciudad. El llamado "peso" en
esa época es lo que se utiliza para pesar; así se decía: "peso en
cruz", a la balanza de mano con brazos iguales y balanza, entonces,
son los platillos donde se ponía lo que se pesaba. El dibujo está bien
claro.
Sin duda alguna, el "peso con sus valanzas"
representa al Arcangel San Miguel, que es el nombre de la ciudad, porque
en la Edad Media, al Arcángel se le tenía como guardián de las puertas
del Cielo, donde tenía por misión pesar en su balanza las almas de los
difuntos, para ver si las buenas acciones inclinaban el platillo al lado
bueno y lo hacían merecedor de ingresar a la Gloria o lo contrario, si
las malas acciones pesaban más, negaba su ingreso. Muchas son las
imágenes del Arcángel en las que lo vemos con una balanza en la
siniestra y la espada en la diestra, lo que quiere decir que es el celoso
custodio de las puertas del Cielo, conforme a la creencia de entonces.
Aquí aparece un problema que en realidad es
importante. Según la descripción de la Real Cédula, el peso y la
balanza no dice estar suspendido por nada ni por nadie, pero en el dibujo
que ilustra el Escudo encontrado si hay una mano que parece ser la
diestra, que suspende el fiel del "peso", de donde salen unas
alas de ángel a cada lado. Todo este conjunto ilustrativo: la mano y las
alas, no está mencionado en la Real Cédula, no se alude a nada de esto.
Es posible que el heraldista, al interpretar el nombre de la ciudad: San
Miguel, con la figura haya querido ser más explícito, agregándole la
mano y las alas del Arcángel Sa Miguel, completando el sentido de lo que
se quería decir, ya que si tenía autoridad para hacerlo.
La inclusión de la mano y las alas en el Escudo viene
a ser la especificación de la imagen del Escudo, la descripción de lo
que se veía en el dibujo original, pero no lo menciona la Real Cédula,
como se ha dicho ya y que en verdad, su explicación es lo publicado en la
Provisión del Consejo de Indias, como señala el historiador Moya y que
así lo transcribe Montoto: "Este día se despacho un privilegio
de armas para la ciudad de Sant Miguel en que ay un escudo dentro del qual
en lo alto de unas nubes con unos rayos de fuego que entre medias de
dichas nubes salgan unas alas de ángel de oro y de ellas salgan una mano
de carne que tenga un peso con una balanza todo de oro". Aquí se
hace mención a las alas y a la mano de carne que suspende la balanza.
Bien pudo el autor de esta descripción tener el dibujo delante y a eso se
refiere, pero ciertamente, la Real Cédula no menciona nada de esto,
tampoco el autor Montoto lo menciona ni hace comentario alguno, ni se
refiere al Documento de Valladolid, se limita a transcribir la
Provisión que posiblemente ese día despachó el Consejo de Indias y que
es un "privilegio" para la ciudad y pasa a narrar el escudo
dibujado, sin tocar lo que dice la Real Cédula.
La Provisión del Consejo de Indias es lo que más
difusión ha tenido en nuestro medio y ha sido la causa de muchos errores.
Se ha tomado como la redacción de la Real Cédula y no lo es y ha causado
polémicas que aún subsisten en nuestros días y que esperamos
terminen con este feliz hallazgo.
Algunos historiadores pensaron que como en la Real
Cédula no se mencionaba ni las alas ni la mano, éstas fueron agregadas
en la Provisión que tenía que hacer el Consejo de Indias, como algunas
veces se atrevían a hacerlo, para dar mayor claridad a los conceptos y
expresiones peninsulares y las leyes pudieran ser mejor comprendidas en
los dominios de ultramar. Esta duda queda ahora aclarada, porque en el
dibujo del heraldista de la Corte del Emperador sí se encuentra la mano
suspendiendo la pesa y las alas del Arcángel, lo que atestigua que en la
Provisión del Consejo de Indias se limitaron a describir lo que se veían
y no lo que leían.
Lo que tenemos que admitir es que existe una
discrepancia entre el dibujo que ilustra y la descripción en la escritura
de la Real Cédula. Y supongo que si tenemos que escoger, la mayoría se
inclinaría por la adopción del dibujo hallado, por tener más armonía y
estar representado en los archivos de la época que contiene el Blasón y
por lo tanto, es una fiel imagen interpretativa del heraldista del Rey,
que favoreció a la ciudad. Me permito denotar aquí que las alas del
Escudo son de ángel, y no de ave o estilizadas, como muchas veces se le
representa, simulando hasta los de la aviación. Las reglas de la
Heráldica son muy severas y no permiten variaciones, mucho menos debemos
atrevernos a modernizarlas.
Luego, la Real Cédula señala que tendrá un castillo
de oro con sus puertas y ventadas en azul; porque la Heráldica manda que
éstas sean en sable (negro), a no ser que se indique lo contrario, como
es nuestro caso y por eso decreta que sean en azul. Es fácil entender la
razón del castillo, puesto que estos reinos fueron bautizados con el
nombre de "Nueva Castilla"; no olvidemos que así empieza la
Real Cédula diciendo "Los vecinos y moradores de la cibdad de San
Miguel, que es en la Provincia de Nueva Castilla llamada Perú..."
Aquí vale precisar en forma terminante que todos los
autores, textos, escritos y diccionarios dicen que en Heráldica el
castillo se representa en forma cuadrada, almenada, con tres torres, la de
en medio más alta, dos ventanas y una puerta y que no debe jamás
confundirse, como con frecuencia sucede, con la torre, que es redonda, con
almenas, una puerta y dos ventanas. Para tener una idea exacta del
Castillo, basta con observar en el Escudo de España en lo que corresponde
al Reino de Castilla y se verá claramente la interpretación clásica de
la heráldica, cómo debe dibujarse un castillo, quedando todo
cuestionamiento saldado; porque nadie puede atreverse a pensar que el
Escudo de España, cuando representa un castillo, lo que hace fuera de la
Heráldica.
Las dos letras de oro que dice San Miguel, son S.M. que
en el dibujo están colocadas por fuera y a los lados de la balanza, casi
a la mitad de los llamados "flancos" del escudo. En esta forma
el Rey de Armas de la Corte del rey Carlos V daba nombre completo a la
ciudad, así: con el Arcángel y las dos letras confirmaba el nombre de
San Miguel, y el lugar: con el castillo, su ubicación en la Provincia de
Nueva Castilla.
Las figuras "de todo el dicho escudo en campo
azur", dice la Cédula de 1537. Esto me permite hacer algunos
comentarios a medida que interpretemos el significado del emblema de
nuestra ciudad, sobre los "metales y colores" de los escudos
heráldicos y su significado.
La Real Cédula manda que la balanza, el castillo y las
letras S.M. sean todas en oro. Este metal simboliza a la Corona y
significa: atributos morales, riqueza, fuerza, fe, pureza, constancia. Se
decía que: "los que llevan oro en su Escudo están obligados a
hacer bien a los pobres y a defender a sus principales (peleando por ellos
hasta derramar la última gota de sangre". Según el heraldista
citado, el color azul implica la realiza, majestad, hermosura, serenidad y
quien lo lleva en su escudo está obligado a socorrer a los fieles
servidores de sus príncipes sin remuneración por sus servicios.
Nuevamente, nos encontramos con una desigualdad entre
lo que dice la Real Cédula y la ilustración del Blasón incluido en este
documento. Esta diferencia se ha venido usando aún en nuestros días.
Veamos en qué consiste, dice: "y una orla con una corona de rey
en lo alto de dicha orla". En el dibujo hallado en el Archivo
Ducal de Alba, no hay tal orla, lo que hay es una bordura. Los heraldistas
definen estas piezas honorables, como las llaman, de la siguiente manera:
Bordura, es una banda que se extiende por todo
el perímetro del escudo y debe medir de ancho una sexta parte del campo o
longitud del escudo. En la antigüedad, era gracia especial que se les
concedía a los caballeros que volvían con la cota bañada de sangre
enemiga.
Orla, es la pieza que tiene la forma de una
"bordura" pero está separada del perímetro de éste por una
distancia igual al ancho de orla, la que debe tener de ancho la mitad de
la bordura. Tal vez la definición que da Atienza nos da una idea precisa,
la define diciendo: "pieza que rodea el escudo, dentro de él y
separada de sus bordes por una medida igual a su anchura, que es la de la
mitad de la bordura".
Aclarados estos puntos vemos, pues, que la Real Cédula
concede un escudo con una orla, la cual no existe en el dibujo ilustrativo
del Archivo Pinal de Madrid, y ésta ha sido reemplazada por una bordura.
En el pasado, el hecho no ha merecido mayores comentarios.
En lo alto del escudo va una corona de rey. Esta corona
tiene que ser abierta, ya que se refiere a la Corona de Castilla, que
jamás fue cerrada y así está en el dibujo que acompaña al manuscrito
del Traslado de la Real Cédula que encontré en el Archivo del Duque de
Alba; además, la Corona Real española carecía de diademas o arcos que
cierren en la parte superior y por eso se puede ver la Corona Real sólo
con hojas de apio y florones en los escudos de las ciudades. La Corona
Imperial, que sí es cerrada, impuesta en Italia a Carlos V, no era la
Corona oficial española. En verdad, la Corona española no se convierte
en cerrada con seis diademas hasta el advenimiento de la casa de los
Borbones al Trono español, en 1700. El significado de la presencia de la
Corona real en lo alto del Blasón puede ser una gracia especial concedida
por Su Majestad, por ser ésta la primera ciudad fundada por el gobernador
Pizarro o bien puede ser que con ese signo la ciudad era protegida por la
Corona.
El Real documento termina, en lo que se refiere al
detalle del escudo, diciendo: "... y en los lados dos cruces con
dos vanderas revueltas a unas varas de lanzas con un yerro de oro en cada
una hasta de lanza, e las vanderas de color de plata o blancas con unas
cruces coloradas en ellas en campo colorado, según que así van figuradas
e pintadas".
Es indudable que las banderas con las cruces recuerdan
los pendones de las Cruzadas y que las banderas revueltas en astas de
lanzas, con cruces coloradas, simbolizan las luchas de las huestes que
sembraron la fe cristiana en estas tierras. Del Busto dice que estas
banderas tienen un doble significado, religioso y bélico, porque al fin y
al cabo, la conquista del Tahuantinsuyo también la consideraron las
cortes españoles como las cruzadas contra los infieles, lo cual parece
ser el simbolismo de estas banderas en astas de lanzas. Es difícil
admitir que en la heráldica de entonces se considerara otro símbolo o
significado que aquellos clásicos y hallados dentro de las leyes
correspondientes. Tampoco peruleras, más aún, si tenemos en cuenta que
en 1537 las noticias que llevó la Comitiva de Pedro Anzures de
Camporredondo fueron sobre las luchas intestinas del país. en esa época:
Almagro, Alvarado, Hernando Pizarro, Manco Inca y el Márquez mantenían
una constante adversidad, intrigas y muertes.
ASPECTOS LEGALES
Una Cédula Real era un despacho que el Rey expedía o
algún tribunal o consejo en su nombre, para legislar, tomar una
providencia u otorgar una merced. El Consejo tenía muchas limitaciones y
sólo adquirió mayor autoridad, en el siglo XVI, por un Real decreto dado
por Felipe II en el Escorial. Es importante mencionar que cuando se
otorgaba una Real Cédula, el original solía entregarse a la parte
interesada y un traslado o copia de ésta se archivaba. Esta es la razón
por la que el original de Real Cédula que nos concede la merced del
Escudo de Armas debió perderse en estas tierras y el traslado encontrado
en el Archivo Ducal de Alba es auténtico y valedero.
Dichas estas generalidades, veamos como se aplican a la
Cédula Real que he tenido la suerte de encontrar y el orgullo de
presentar al Municipio de mi ciudad natal, que por primera vez podemos
apreciar con exactitud, como fue otorgada inicialmente, a principios del
siglo XVI, a la ciudad de San Miguel, porque hasta la fecha ha circulado y
conocido y ha servido para muchos comentarios y estudios serios es una
copia del Nobiliario de Conquistadores de Indias, publicado en
1892, por la Sociedad de Bibliófilos Españoles de Madrid, que es la
Provisión de la Real Cédula, más no el traslado o copia, como hoy
decimos, del original de dicha Real Cédula. He aquí su probado valor
histórico. Es ahora por primera vez que podemos estudiar dicho documento
que nos concede el Escudo de Armas, en su legítimo contenido y, además,
podemos apreciar cómo fue concebida la imagen por el Rey de Armas de la
corte Española de entonces, en la distribución de figuras, al haber
encontrado en la segunda página del documento el dibujo en colores del
Blasón, como para despejar toda duda que pueda existir.
La Cédula Real que encontré en el Archivo Pinal, del
Ducal de Alba, en 1993 (Archivo 1030, carpeta 238, Leg 1. Doc. Nº 125)
que otorga escudo de Armas a la ciudad de San Miguel y que publiqué en el
Diario El Tiempo, debió ser la dada por el Emperador, la fidedigna, la
auténtica, por los siguientes motivos:
-
Dice, "traslado de la real cédula otorgada en
Valladolid, el 7 de diciembre de 1537, por lo que concede escudo de
armas a la ciudad de San Miguel de Piura". Lo que quiere decir
que es la reproducción o copia de la Real Cédula.
-
Luego aparece el título de dicha Cédula, que lo
hace legítima, en el que se lee: La Ciudad de Santmiguel Armas.
-
Comienza la Real Cédula con el nombre de Monarca,
dice: "Don Carlos", esto quiere decir que fue el propio Rey
quien concedió el Blasón, a la ciudad, porque según Cabanellas,
cuando era un Tribunal, Consejo u otra autoridad la que procuraba el
mandato, la Cédula comenzaba con acápite: "El Rey" sin
ningún aditamento, sin poder usar, ni principiar tomando el nombre
del Monarca, en la nuestra dice: "Don Carlos, etc", por lo
tanto fue el propio Emperador. Hay que tener presente también que por
esos años aún vivía la Reina Madre, doña Juana de Castilla, como
se deja constancia en el Escudo de la Ciudad de los Reyes, donde entre
las cabezas del águila bicéfala están las letras KI, que son las
iniciales del Emperador y la Reina Madre doña Juana; porque Carlos,
su hijo, ya había sido coronado Emperador y reconocido Rey de España
en 1516. Muchas son las leyes de esas época que tanto el Rey como la
Reina madre son los que otorgan las gracias; así tenemos a la ciudad
de Arequipa, que obtiene Escudo de _Armas en 1541, en la que comienza
la transcripción, hallada al igual que la nuestra, en el Archivo
Ducal de Alba, con las palabras; "Don Carlos y doña Johnana por
cuanto..."
-
continúa el autor antes mencionado: Cuando una
Cédula Real no era dada por el mismo Rey, llevaba como firma S.M.
pero cuando era otorgada por el Monarca, aparecía el famoso final:
"Yo el Rey", que es lo que lleva la Real Cédula del Escudo
de Armas de la Ciudad de San Miguel.
Todo está a favor que el traslado de esta Cédula
Real, que se halla en el Archivo del Duque de Alba, otorgada en la Corte
de Valladolid, el 7 de diciembre de 1537, por el propio rey Carlos V de
Alemania y I de España, como se le conoce en la historia, es fiel
testimonio primero: Que fue el propio Monarca quien le concedió el Escudo
de Armas a la Ciudad de San Miguel de Piura, y, segundo: que el documento
encontrado es legal, es legítimo, es auténtico.
Después que una real Cédula era firmada: "Yo el
Rey", era refrendada; quiere decir, se dabe fe de la autenticidad y
después era rubricada por los abogados, secretarios, testigos y
licenciados; este era el procedimiento, para que siguiera el debido
trámite en la Corte y después pasara al Consejo de Indias, para que
pusiera su Provisión, y pudiera ser promulgada en los territorios del
Reino, lo que equivale hoy en día a la publicación de una ley. dice
Raúl Porras Barrenechea que muchas eran las veces que en este trámite se
hacían modificaciones a las Cédulas. Cabe especular ¿la que llegó a
esta tierra fue modificada? No hay evidencia de esto, pues cuando
examinamos la encontrada en Madrid, que es el traslado de la verdadera,
esta no difiere de la divulgada más tarde, copiada de la Provisión del
Consejo de Indias; con las excepciones hechas, de las encontradas en la
misma Real Cédula, ya señaladas, cuando dice: "una orla", cosa
que el dibujo del escudo encontrado no la lleva; y la otra, "la mano
que suspende las pesas y las alas del arcángel", que es lo contrario
del caso anterior, que si bien está en el dibujo original, no están
descritas en el contenido de la Real Cédula.. Estos son los dos únicos
puntos no coincidentes entre el texto de la Real Cédula y el dibujo
hallado en el mismo documento de la época, pero se puede afirmar ahora
que el Consejo de Indias no modificó el documento recibido; se limitó a
difundir su provisión en la que se describe el Escudo de Armas, tal como
está dibujado en la Real Cédula; además, este documento comienza
diciendo: "Este día se despacho un privilegio de armas para la
ciudad de Sant Miguel", que es muy diferente al inicio de una Real
Cédula; asimismo, el original debió estar en manos de los cabildantes de
esa época de San Miguel en el Alto Pirhua y mal podía modificarse. Igual
casa sucedía con los otros documentos originales que otorgaban las
Mercedes Reales. |