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"La jarana" |
El más grande de los pintores de América,
Ignacio Merino, vio la luz en esta ciudad, el 30 de Enero de 1817.
Fueron sus padres el Juez Real, Subdelegado y Comandante Militar del
Partido de Piura, don José Clemente Merino y doña Micaela María Muñoz,
ambos pertenecientes a linajudas familias oriundas de Trujillo.
Por sus venas corría sangre de Santa
Teresa de Jesús, la mística española, cuya influencia se advierte a
través de su obra en la preferencia que dio el artista a los temas
religiosos. A los diez años fue enviado por sus padres a París para que
cursara sus estudios alcanzando el grado de Bachiller en una de las
universidades parisinas, pero abandonó los estudios atraído por su
irresistible vocación artística.
Estudió con los célebres maestros
franceses Dela-roche, Monuosin, Delacroix, identificándose especialmente
con el primero, con quien se le parangona y de quien tomó, seguramente,
su afición por los temas históricos. Arrastrado por la cultura europea
se alejó de los temas históricos de nuestra Patria, a los que, tan sólo
aportó una obra: Entrada del General Orbegozo a Lima. Gustó, en cambio,
de captar tipos y costumbres pintorescas de Lima.
Fue sub-director y luego Director de la
Academia de Dibujo y Pintura que fundara el Virrey Abascal, desde donde
ejerció gran influencia en la formación de otros prominentes pintores,
tales como: Luis Montero, Francisco Masías, Francisco Arrese, todos
piuranos y sobre todo el tacneño Lazo.
Por la década del 40 produce obras de
gran inspiración, entre ellas: Santa Rosa de Lima, Fray Martín de Porras
(se conserva en la Catedral), Lima por dentro y por fuera, Jarana de
Amancaes, Limeños en el portal.
En 1850, retorna a Europa y obtiene sus
mayores triunfos, entre ellos, la Tercera Medalla de Honor en la
Exposición de Bellas Artes de París con su cuadro "Colón ante los sabios
de Salamanca", obra que se conserva en Lima, pues fue comprada por el
gobierno del presidente Balta.
Producto de este período fue también
"Aparición del Arcángel en casa de Tobías" , obra en la cual se advierte
la maestría en el manejo del color y la luz, aspectos en que es superior
a sus maestros y único en América.
El 17 de Marzo de 1876 muere, en París, a
los 59 años, aumentando el número de los hombres que se han
inmortalizado por haber regalado al mundo obras pictóricas.