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II. La Educación Soka

La Soka Gakkai Internacional es una organización mundial, cuya sede central está en Tokyo, que cuenta con 12 millones de miembros en 185 países y sus actividades están dedicadas a promover la paz, la cultura y la educación según el humanismo budista. Así mismo, la SGI es especialmente activa en los Estados Unidos, Australia, República Dominicana y muchos países asiáticos como las Filipinas, Tailandia, Singapur, Malasia, Hong Kong y Corea en lo que a la promoción de la Carta de la Tierra se refiere. La SGI ha propuesto el establecimiento de una Década Internacional de Educación para el Desarrollo Sostenible, que debe comenzar el 2005, bajo el convencimiento de que nada es tan crucialmente importante en la actualidad como la clase de educación humanística que posibilite a las personas sentir la realidad de la interconexión, apreciar el infinito potencial en la vida de cada persona y cultivar al máximo ese latente potencial humano. Para la SGI, la clave para generar una cultura de paz duradera reside en superar las modalidades perniciosas del apego a la diferencia (la discriminación) y en propiciar un verdadero florecimiento de la diversidad humana; el medio para lograrlo es el diálogo.
Con un programa como el expuesto, resulta lógico que la SGI promueva la creación y funcionamiento de establecimientos educativos de diverso nivel para garantizar un cambio de actitud y de mentalidad en las nuevas generaciones. En Tokyo, el Colegio Soka y la Universidad Soka son ilustres ejemplos de este proyecto educativo internacional.
En la visita al Colegio Soka, hubo una recepción de alumnos y profesores que transmitió la gran identificación que tienen con su arraigo institucional: buen trato y firmeza en su convicción de formar ciudadanos solidarios, cultos y sensibles. La calidad tecnológica del equipamiento constituye el primer, pero ya previsible, deslumbramiento. Para nuestra prejuiciosa mentalidad, lo tecnológico debía ser la característica predominante y definitoria de la educación japonesa; por ser Japón un país líder en la producción de innovaciones tecnológicas. Aulas dotadas con pizarras electrónicas y recursos de multimedia lo demostraban así. Luego, en un ambiente especial del colegio, donde hubo que sacarse los zapatos para poder ingresar, tuvimos la sorpresa de ser instruidos en la tradicional y milenaria ceremonia del té por unas alumnas adolescentes, quienes, entre risueñas y serias, con gran alegría y satisfacción, demostraron su respeto por una costumbre ancestral. Mi inquietud nació al observar esa extraña pero hermosa mezcla de sofisticada tecnología con profundo afecto por una costumbre nacional antiquísima. Luego de saborear el dulce, tomar el té en tres sorbos (el último con gran ruido) y expresar admiración por los decorados de la taza; un grupo de alumnas nos demostró su pericia en el manejo del koto, instrumento musical de cuerdas (parecido a la lira) que debe manipularse en la posición sedente clásica japonesa. Comencé a comprender la fórmula del milagro: hay que admirar y utilizar la tecnología de punta pero no hay que perder el respeto por las expresiones culturales y artísticas que definen la personalidad nacional. Luego, ante un atento auditorio, el Dr. Edwin Vegas y el aturdido redactor de estas líneas, tuvimos la oportunidad de decir algunas cosas sobre nuestra realidad social, económica, cultural y educativa. Nos escucharon con respetuoso silencio y con los ojos fijos. Al terminar, eran aproximadamente las tres de la tarde, el conductor de la ceremonia preguntó a los jóvenes si tenían alguna pregunta que desearan formular. Una vez más, basado en mis prejuicios, sonreí pensando que por la hora y el cansancio nadie preguntaría. Se me congeló la sonrisa ante un bosque de brazos levantados que buscaban turno para saciar sus interrogantes. Al final, no alcanzó el tiempo para responder a todos los interesados; pero al retirarnos tuve la certeza de un verdadero logro educacional. Esos alumnos, que incluso entonaron el carnavalito cajamarquino, habían desarrollado el verdadero espíritu inquisitivo de un auténtico investigador.
En la Universidad Soka aguardaban nuevas sorpresas. En el Perú tenemos el especial gusto de reiterar la declaración de la universalidad de ideas que debe albergar y promocionar la institución universitaria; pero en el ejercicio mismo de la vida universitaria, son las ideas occidentales las que predominan. Por eso fue que, al entrar en la Universidad Soka, impactó tan profundamente la presencia de enormes esculturas de Víctor Hugo, de Walt Whitman, de Leonardo da Vinci y de Marie Curie, entre otras. La universidad oriental nos enseñaba que el respeto por la producción cultural y científica no tiene límites geográficos. León Tolstoi nos observaba con los brazos cruzados, el rostro adusto y barbado y la cabeza llena de ideas sobre la humanidad que pugnaban por expresarse. Hay también, en la Universidad Soka, un bosque dedicado a los visitantes. Entre una serie interminable de nombres de personas ilustres y de prestigiadas instituciones internacionales, crece ahora el árbol de la Universidad Nacional de Piura.
El fundador de Soka Gakkai fue Tsunesaburo Makiguchi, quien escribió y predicó sobre la educación creadora de valores y tuvo que morir en prisión por sus ardientes intervenciones a favor de la paz. En su homenaje, dentro del Campus de la Universidad Soka, se ha levantado el Tokyo Makiguchi Memorial Hall; edificio de grandes proporciones y exquisita realización en cuyo interior se almacenan y exhiben originales artísticos de gran valor. La ambientación de sus salones ha sido realizada con un criterio artístico tan acertado que es como ir recreando diversas etapas de la historia humana. Conmueve y golpea el corazón observar las bellezas que es capaz de crear el ser humano. El segundo presidente de Soka Gakkai fue Josei Toda, discípulo de Makiguchi; quien logró sobrevivir a la prisión y, con toda la entereza del dolor asumido como un compromiso, decidió crear un nuevo movimiento popular por la paz. El tercer presidente de Soka Gakkai es Daisaku Ikeda, el hombre a quien debíamos conferir el Doctorado Honoris Causa y por quien nos encontrábamos tan lejos de la cálida tierra piurana.

  1. CARÁTULA
  2. LA LLEGADA
  3. LA EDUCACIÓN SOKA
  4. LA BELLA KAMAKURA
  5. DAISAKU IKEDA
  6. POESÍA
  7. FOTOGRAFÍAS

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