Director : Lic. ANDRÉS VERA CÓRDOVA

 

PRINCIPAL

El Regional de Piura
Aral Editores
Hosting y dominio
Literatura regional
Estadística Piura
 
 
 

IV. Daisaku Ikeda

 

Por fin llegó el día de encontrarnos personalmente con Daisaku Ikeda. Hasta ese momento habíamos recibido de él diversos presentes y mensajes muy corteses de saludo y preocupación por nuestra salud. Esa mañana nos recogieron en limosina. Esa mañana había un sol esplendoroso sobre Tokyo. Esa mañana íbamos a encontrarnos con el hombre que no se cansa de repetir: la guerra es la derrota del espíritu humano. Fuimos recibidos en el frontis principal de la Universidad Soka por sus autoridades académicas, encabezadas por el Rector, y un entusiasta y compacto grupo de alumnos, quienes oficiaban de anfitriones internacionales ya que había chicos y chicas de diversos países del mundo (incluyendo una peruana).
Luego del protocolar intercambio de tarjetas personales en un salón limpísimo y lujosamente decorado (no se podía dejar de pensar en el topus uranus platónico con intemporalidad incluida), fuimos injustamente condecorados con distinciones académicas. El almuerzo de esa mañana estuvo más delicioso que nunca: pescado, crema de choclo, verduras y frutas; todo acompañado de algunos dulces exóticos.
Luego de asearnos, nos desplazamos en ascensor hacia otro piso del edificio y al abrirse la puerta nos encontramos con un hombre de mirada serena, rostro apacible pero firme y brazos abiertos en señal de entrega y acogimiento. Su gesto era de un amigo fraterno, su sonrisa contenía la esperanza del mundo y se llamaba Daisaku Ikeda.
Nos fundimos con él en un abrazo de dos hemisferios, sabiendo ya que compartíamos sus ideales de paz, desarrollo y humanismo tan bien expresados en los libros que con paciencia y esmero ha construido. No pudimos conversar mucho en ese momento, pues los asistentes nos rodeaban con la preciosa vestimenta del ceremonial donde recibiríamos las distinciones que la Universidad Soka nos confería por ser visitantes llegados de un lugar tan lejano que se difuminaba entre la bruma del espacio y la distancia. Una vez instalados en el Salón de Actos (otro de esos ambientes que las palabras no alcanzan a describir acertadamente pero que la memoria conservará por siempre para regocijo del placer de vivir entre productos artísticos), se produjo una conversación en la que Edwin Vegas y Daisaku Ikeda intercambiaron opiniones acerca del valor de la vida, del sabor de la experiencia y de la necesidad de pacificar el mundo moderno.
El Dr. Daisaku Ikeda, quien tenía a su lado a Kaneko, la esposa fiel que lo admira y lo cuida, reclamó al Dr. Edwin Vegas por no estar acompañado de su esposa; pero éste replicó rápida y sagazmente extrayendo del bolsillo interior de su saco (el bolsillo que está junto al corazón) una foto de Eva López, su esposa, que es también su talismán permanente contra las desventuras que acechan a los hombres cuyo solitario destino es viajar demasiado.
Después se intercambiaron algunos presentes y tuve la oportunidad de entregar personalmente al Dr. Daisaku Ikeda el libro PARA VENCER LA MUERTE, de la estudiosa Anne Marie Hocquenghem; libro que contiene, como pocos, una visión analítica, concienzuda y objetiva, sobre las carencias y posibilidades de la región piurana. Él, a cambio, me obsequió dos cristales mágicos: uno contiene en su interior las inmortales hojas del cerezo y otro las líneas generales del diseño arquitectónico de la Universidad Soka de California. De ambos cristales fluye una sensación extraordinaria de poesía y eternidad.
Después pasamos a un aula magna donde, en presencia de alumnos, profesores, autoridades e intenso despliegue periodístico, se realizó la ceremonia del Doctorado Honoris Causa. Daisaku Ikeda exhortó a los alumnos y los docentes con palabras llenas de aprecio, aliento y reiteración del compromiso para no desmayar en la búsqueda de una sociedad más justa, más sabia y más feliz. La emoción palpitaba en el cerebro escuchando un mensaje taumatúrgicamente mezclado de idealismo y realidad; pero eso es precisamente lo que busca Daisaku Ikeda, demostrar que es posible la redención del hombre sobre la tierra y la construcción de una sociedad de seres felices a través de una educación que sistemáticamente promueva los valores irrenunciables del respeto mutuo, la apreciación espiritual del arte y la amplitud de pensamiento.
También nos sorprendió Daisaku Ikeda pronunciando en tan remoto lugar del mundo el nombre del poeta piurano Federico Varillas Castro, de quien citó algunos versos sobre el egregio marino Miguel Grau Seminario. Terminada la ceremonia, le pregunté cómo se había enterado de la existencia de los versos citados y él me miró y sonrió con mirada inteligente. Al despedirnos, mientras le agradecíamos la invitación, la hospitalidad, el buen trato y las poderosas ideas que ahora nos acompañaban, le expresé mi pena por regresar a mi caluroso país sin haber podido ver la nieve cayendo sobre la ciudad. Volvió a mirarme con la ternura de quien comprende las infinitas necesidades humanas y en su mirada aleteaba el resplandor de la esperanza.
Al día siguiente, cuando al despertar en mi última mañana de Tokyo miré por la ventana del trigésimo octavo piso del hotel, comprendí el verdadero poder de la esperanza: leves formas descendían frente a mí, bajaban y explotaban sobre el piso extendiendo su albo manto de paz. La nieve caía sobre Tokyo. ¡Gracias Daisaku Ikeda; gracias por haber pasado toda la noche orando para concederme el cumplimiento del último deseo que te expresé!
El recuerdo de Tokyo vive en la promesa compartida de un futuro de la humanidad que sea producto del trabajo social organizado en función de la felicidad que merecen los hombres y mujeres que dan sentido a la vida sobre la tierra.

  1. CARÁTULA
  2. LA LLEGADA
  3. LA EDUCACIÓN SOKA
  4. LA BELLA KAMAKURA
  5. DAISAKU IKEDA
  6. POESÍA
  7. FOTOGRAFÍAS

 

El Documental Piura, es una producción de Aral Editores EIRL

Dirección : Calle San Martín Nº 773 - Teléfono 073-502642 Sullana-Piura-Perú

Escríbanos a : prensa@elregionalpiura.com.pe