DR.
VÍCTOR BORRERO VARGAS
El
Dr. Víctor Nemesio Borrero Vargas, es hoy, uno de los más proficuos
escritores de la región Piura. Nació el 02 de agosto de 1943 en la
ciudad de Sullana, hijo de don Juan Agustín Borrero Vivanco y de doña
Luz Victoria Vargas Quevedo. Actualmente es docente de la Universidad
Nacional de Piura y es abogado de profesión.
Sigifredo Burneo Sánchez, se ha convertido en uno de sus principales
biógrafos, y en el análisis que hace su obra, en el opúsculo titulado
"Presencia de lo popular en la obra literaria de Víctor Borrero",
detalla los antecedentes filiales del autor de "Cuentos Tallanes" y los
componentes circunstanciales que lo llevaron a inclinarse por la
creación literaria.
Refiriéndose a Víctor Borrero Vargas, Sigifredo Burneo, expresa que, Don
Juan Agustín Borrero Vivanco, ganadero y agricultor, nacido a finales
del siglo XIX en Sabiango, un cantón de Loja, tenía la costumbre de
premiar el esfuerzo y éxito en los estudios de sus hijos, llevándolos a
compartir con él, durante las vacaciones escolares, diversas faenas
campestres. Era un gran conversador. Solía narrar, con lujo de detalles,
las experiencias personales que le había tocado afrontar desde la niñez.
Sus hijos escucharon atentamente las historias, admirando el tema y la
eficacia narrativa, sintiéndose cada vez más impactados y atraídos por
las incidencias del mundo rural (ese mundo del que habían sido
arrancados para trasladarlos al ámbito urbano por motivos de educación
formal).
Agrega, Burneo, que, la sensibilidad de los niños estaba siempre abierta
al color del cielo, a los olores de la vegetación, a los rasgos simples
de la arquitectura campesina, a las faenas agrícolas y a la conducta
general de los hombres y mujeres que trabajaban para su padre. la
curiosidad infantil era voraz e implacable: querían saberlo todo,
escudriñar hasta el fondo de los secretos de la naturaleza y escarbar
profundo en la intimidad del alma campesina.
De
la madre de Víctor Borrero, Sigifredo Burneo, ha recogido lo siguiente:
La esposa de don Juan Borrero Vivanco se llamaba Luz Victoria Vargas
Quevedo: era una lectora tenaz, poseedora de una apreciable biblioteca,
descendiente de una familia de prosapia emparentada con don Augusto B.
Leguía, tuvo una amplia formación autodidacta y le gustaba contar y
escuchar historias. Decía que, en algún momento, su familia, tendría la
presencia de un gran escritor, ya que ella no pudo ser escritora por
dedicarse a la política. Fue una de las fundadoras del Partido Aprista y
sufrió persecución: la casona de la Avenida Grau, fue cercada y asaltada
por la policía; infructuosamente, pues no pudieron hallarla. Era una
mujer culta, de personalidad firme, temperamento fuerte y muchos deseos
de trabajar por el desarrollo de un país más poderoso y más justo. Las
vicisitudes de su incursión política y, sobre todo, las presiones
familiares, la obligaron a reintegrarse a la vida pacífica de los
quehaceres cotidianos; pero su labor política continuó sutilmente,
inculcando a sus hijos el culto por la libertad de pensamiento y el
deseo de justicia social.
La
transmisión de un mundo mítico, lleno de figuras estéticas y literarias
del padre, y la amplia cultura de la madre, permitieron que se forje en
Víctor Borrero Vargas, esa vocación por la creación. La infancia del
niño transcurrió en un ambiente de tranquilidad y bonanza, sin carencias
materiales ni intranquilidades económicas.
Según su biógrafo, escenas imborrables le han quedado de los viajes
constantes hacia Macará en unión de sus padres; el paisaje del bosque
seco que reverdece a la más mínima lluvia y que dibuja de colores los
amplios campos, crearon en el joven Borrero, los espacios suficientes
para aplicarlos posteriormente en su obra. Igual influencia recibió al
iniciar sus estudios, y ese mundo adyacente del burdel que lo llevó a
intimidar con las meretrices del lugar. La casa de la Calle Grau,
amplia, elegante, con patio y jardín interior y que es la residencia
donde aún reside, le permitía solazarse con música clásica, para
demostrar cierto aire aristocrático que se transformaba después, cuando
iba por las tardes al mercadillo de Sullana, para ayudar a su hermano
mayor y además recrearse con música popular, entre ellos los sanjuanitos,
tristes, valses, polkas, pasillos y huaynos, mezcla de la influencia
entre dos culturas, como la peruana y la ecuatoriana.
El
amigo íntimo, el confidente, también está presente en el joven Borrero,
quien recuerda con mucha nostalgia la trágica desaparición de Raúl León
Merino, un niño trágicamente destruido por la fiebre tifoidea. Sus
afectos y sus sentimientos, en confrontación con ese Dios en el cual
creemos y que muchas veces es indolente, se encontraron en este caso,
pero que de alguna manera se superó, cuando tuvo que darle el epitafio
final.
Llegó al colegio de los Hermanos Maristas en Sullana, y de allí salió
abruptamente, por el ejercicio de su liberalidad, de la inexistencia de
esquemas limitantes y prohibitivos. Eran épocas de profundo interés
ideológico, sobre todo por las influencias marxistas leninistas y la
revolución cubana, que asustó a una comunidad cucufata y extremadamente
dogmática. El apelativo de comunista que le endilgaron los hermanos
maristas, lo llevó a estudiar al Ignacio Merino de Talara, y convivir en
una realidad social más acorde con las expectativas del joven Borrero.
Dice Burneo en la obra citada, "la vida infantil y adolescente de Víctor
Borrero se desliza oscilando entre el conocimiento de la bonanza
económica familiar y la pobreza familiar campesina, entre la música
clásica del hogar y la música popular del mercadillo, entre el colegio
burgués y el colegio proletario. Visiones de la vida que le brindan una
visión más amplia y más certera de la compleja realidad social peruana.
Se
formó universitariamente en San Marcos e ingresó no como el común de los
estudiantes, su primer puesto fue el reflejo de esa educación liberal,
profunda, amplia que aprehendió en el hogar y en sus vocación por la
lectura. Sus estudios de letras transcurrieron en la antigua Casona de
San Marcos, ubicada en el Parque Universitario. Se tituló en 1968 y se
tituló el 04 de noviembre, fecha del aniversario de la provincia de
Sullana.
El
Dr. Víctor Borrero Vargas, emerge al mundo de las letras, para el
público que sólo lo conocía como abogado, el año 1987, publicando "El
alma de Torres"; posterior a él editó "Cuentos Tallanes" en 1989;
"Nuevos cuentos tallanes" en 1991, "Jijuneta y alma mía", en 1991; "Los
Bandoleros de San Tolino", en 1992; "Tangarará", 1993; "Derrama tu
sangre" 1994; "Tres mujeres contra el mundo" en 1995; Happening en la
milla seis", en 1997, "El sueño de Onésimo". |